Docentes que crean
De las aulas grises a la revolución del código abierto (Vibe Coding)
Durante años, la tecnología en las aulas ha sido una historia de dependencia vs software libre: plataformas caras, licencias cerradas y una sensación de que los docentes solo podíamos elegir entre pagar o intentar ayudar a mejorar el software libre que nos llegaba (con el correspondiente manejo de grandes conocimientos de programación). La narrativa era simple: “esto es lo que hay”.
1. El salto del “no se puede” al “lo programamos”
Hará más o menos año y medio - dos años, que esto empezó a calentarse y actualmente podemos decir que estamos en una fase de ebullición (nuevos modelos diarios, asistentes hasta reventar…). Esta ebullición lleva a que un docente con un problema puede crear una solución.
El problema inicial debe dar lugar a la acción.
En mi caso, una de las más sencillas pruebas fue con el stopmotion. Inicialmente quería editar Heron Animation, de software libre pero el sistema operativo de nuestros ordenadores escolares, está más “capado” que un candado oxidado…
Así nació Snapedu, un experimento pedagógico y tecnológico. La herramienta se construyó con Flask (Python), una elección consciente por su ligereza y simplicidad (thank you Chat GPT, porque me expusiste varias opciones y me guiaste).
Flask me dio la agilidad que necesitaba. Con una estructura de código mínima pero funcional, pude crear algo que demostraba un hecho: los profesores pueden diseñar soluciones reales, adaptadas a su contexto, sin depender de gigantes tecnológicos ni violar la privacidad.
En ese momento
el código se convirtió en una herramienta de empoderamiento docente
2. Vibe Coding: Un ecosistema modular y vivo
Snapedu fue la semilla, la prueba de concepto. El siguiente paso requería más. Necesitaba un entorno más escalable, modular y visualmente atractivo.
Ahí es donde la visión evolucionó y nació Vibe Coding.
El cambio no fue solo de nombre, fue de mentalidad. Pasando de una aplicación monolítica en Flask a una arquitectura moderna basada en React y Node.js.
La clave del nuevo diseño son los “reactores”: componentes reutilizables que funcionan como bloques de construcción pedagógicos (y esto te lo digo así porque lo tuve que buscar… vamos a ser sinceros ;) - porque programador no soy…)
Pero si entendí algo: imagina un reactor como un widget educativo: un cronómetro, una pizarra digital, un generador de preguntas aleatorias.
Los docentes ya no necesitan programar desde cero. Simplemente “enchufan” reactores diferentes y construyen sus propias experiencias de aprendizaje. Es la filosofía del software libre llevada al diseño curricular. Pero ¡ojo! necesitarás paciencia, no desfallecer y plantearte no caer en las garras de San Google and company… para ello te recomiendo ir valorando servidores…
3. Accesibilidad real: un puente con ARASAAC
Uno de los pilares de Vibe Coding es la inclusión. La tecnología debe ser un catalizador de accesibilidad y para ello, según como preguntes, investigues y guíes tus conversaciones con la ia, lograrás mejoras que nunca imaginaste.
Te cuento:
Integramos la API de ARASAAC (Centro Aragonés para la Comunicación Aumentativa y Alternativa) directamente en la plataforma. Esto permite a cualquier usuario buscar e insertar pictogramas sin salir del entorno. (Increíble)
Cada pictograma es un puente entre el código y la comunicación, asegurando que la diversidad sea parte natural del diseño de la herramienta, y no un complemento de última hora.
4. La IA como copiloto, no como piloto automático
En Vibe Coding, la Inteligencia Artificial entra en juego como un asistente, un “co-creador”. No está ahí para dictar la lección, sino para potenciar la creatividad docente.
La usaremos para tareas como:
Sugerir mejoras
Explicarte como conseguir una función
Crear una estructura completa
Evaluar problemas y plantear soluciones
El resultado es un entorno donde la IA acompaña, pero el docente (que es quien conoce a sus alumnos) es quien toma las decisiones pedagógicas finales y evalúa las posibilidades de cara al resultado final.
5. La prueba de fuego: el aula real
La validación definitiva llegó durante una formación reciente con otros compañeros. Puse la herramienta en sus manos, una ß que estaba diseñando con funciones adicionales que de verdad, tengo ganas de publicar pero todavía no puedo (te suenan los fenaquistoscopios ? ahí va una pista)
En cuestión de minutos, la energía colectiva se disparó. Comenzaron a probar los efectos piel de cebolla, los zoom, exportar, eliminar, incluir pictos, imaginar ideas. Todo en un espacio STEM que permitía crear lo que deseasen.
La tecnología dejó de ser esa “caja negra” impuesta desde arriba para convertirse en algo maleable, visible y, sobre todo, educativo. El código se volvió, literalmente, un nuevo lenguaje de colaboración en la sala de profesores.
6. Cultura de creación: la libertad digital se aprende
El objetivo final de Vibe Coding no es convertir a todos los docentes en desarrolladores de software. El propósito es mucho más profundo: se trata de comprender el potencial de crear, adaptar y compartir.
Cuando entendemos cómo se construyen las herramientas que usamos a diario, las usamos de forma más crítica y ética.
Quizás el futuro de la educación digital no esté en las grandes plataformas globales, sino en comunidades docentes locales y autónomas, capaces de programar sus propias soluciones abiertas.
“Crear código educativo no es solo programar. Es diseñar espacios de autonomía, accesibilidad y conciencia.”
¿Y si empezamos a enseñar a nuestros alumnos —y profes— que la libertad digital también se aprende, línea a línea, en el aula?


